Debemos distinguir entre el pueblo iraní y la manipulación imperialista
Muchos parecen sentir desasosiego con el temblor bajo los cimientos de la teocracia pequeño burgesa en Irán. Miran hacia el norte y ven como el imperio promueve un cambio. Miran hacia el este y ven a Ahmadineyad lanzando misiles verbales contra los Estados Unidos. Ergo, Ahmadimeyad es un revolucionario y hay que defenderlo.
Pero ni es el presidente iraní un revolucionario ni es la república islámica una república:
Las mujeres son reprimidas por un patriarcado que se funda en una interpretación fundamentalista de la religión (y no debemos olvidar que la mayoría de las religiones se prestan al patriarcado). La organización de sindicatos independientes es reprimida y esa represión se basa en una tergiversación de supuestos “mandatos” divinos, mandatos que han destruído organizaciones laborales como las notables shoras, embriones obreros de democracia participativa*?. ¿Desde cuándo socialistas enmudecen ante ese tipo de mandato sobre las organizaciones obreras? ¿Son acaso Mansour Osanloo y Ebrahim Madadi, líderes obreros presos en Irán, con cadenas de tres y cinco años respectivamente, desde Abril de este año por organizar a favor de los derechos de los trabajadores de Teheran, agentes del imperialismo yanqui? Y los latigazos que en Febrero de este año sufrieron en una prisión de Sanandaj (noroeste de Irán) las trabajadoras Sussan Razani y Shiva Kheirabadi por participar en la manifestación del Día internacional de los trabajadores del 2008 ¿pusieron aquellos la piel del Imperio al desnudo?
Ahmadineyad organiza una conferencia dizquecientífica sobre el holocausto contra los judíos e invita a “luminarias” como David Duke, ex-”Grand Wizard” del Ku Klux Klan y notorio racista contra los negros, los judíos y los latinos; ante tremendo oscurantismo muchos socialistas se cruzaron de brazos, se taparon la boca y cerraron los ojos porque, al fin y al cabo, Irán se opone a los sionistas: muy lógico para algunos que parecen opinar con su falta de razón que si se es anti-semita se es por tanto anti-sionista y el “socialismo de los tontos” es al fin y al cabo “socialismo.”
Ni Musavi ni Ahmadineyad responden a los intereses de clase de los trabajadores o los intereses igualitarios de las mujeres. Éso está claro. Pero promover a Ahmadineyad porque saca a los yanquis de quicio es una seria irresponsabilidad. La revolución iraní del 79 fue liderada por los trabajadores y robada por los fundamentalistas. Tenía un espíritu egalitario que ha sido obligado a esconderse en la privacidad de pensamientos de un género no permitido a expresarse en público, y su solidaridad con los palestinos fue transformada en las imbecilidades de un pequeño burgués que cree en los mitos que circulan con “Los protocolos de los Ancianos de Sion” y se siente atraído por las barbaridades del revisionismo del holocausto perpetrado por los nazis contra los judíos.
Sorprende entonces que la izquierda margine al análisis feminista, al análisis crítico contra el racismo y al análisis clasista para defender a un régimen islámico por su supuesto anti-imperialismo.
Una izquierda que no basa su anti-imperialismo con respecto a la situación en Irán en el feminismo, el anti-racismo, y los intéreses de clase de los explotados no es ni anti-imperialista ni de izquierda.
* Los cargos contra los shoras en ese entonces fueron espionaje para la URSS y ateismo, un perjuicio represivo que continúa hasta nuestros días (Nazanin Amirian, comunicación personal). Ver el excelente sitio en la red de Amirian. Los shoras fueron comités de huelga y de las vecindades organizados autonómamente por los trabajadores en la lucha contra el Shah. Se convirtieron en comités obreros, embriones de la democracia participativa (Zayar’s Iran: Revolution in Resilience, with an Introduction by Alan Woods. Este texto presenta evidencia para la existencia de una fundamental vertiente obrera anti-teocrática en la revolución contra el Shah y después de la victoria.)